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Preguntas y respuestas sobre el aborto

autor: Admin

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Abierto a todos los lectores

 

 

Preguntas y respuestas sobre el aborto (1)

1. ¬ŅQu√© es el aborto procurado?

El aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento. Así ha sido declarado el 23 de Mayo de 1988 por la Pontificia Comisión para la Interpretación Auténtica de los Textos Legislativos:

"El aborto no es sólo matar el fruto inmaduro del vientre, sino toda acción que de cualquier modo y en cualquier momento conduzca a su muerte. El castigo afecta a todos los que intervienen en el aborto y no sólo a la madre que mata o hace matar a su hijo" .

2. ¬ŅPor qu√© se considera un "crimen horrendo" al aborto?

El aborto es un "crimen horrendo", como lo calific√≥ el Concilio Vaticano II, porque consiste en quitar la vida a una criatura inocente, que no ha cometido ning√ļn delito. Adem√°s, se agrava el crimen por ser la v√≠ctima una criatura que tendr√≠a derecho al amor de sus padres y que no alcanzar√° a disfrutar de ninguno de los bienes de la vida, principalmente del Bautismo y las gracias del cristianismo. Finalmente, este crimen se comete contra alguien absolutamente incapaz de defenderse y muchas veces no es eficazmente sancionado por la justicia humana, raz√≥n por la cual se debe temer a√ļn m√°s el juicio divino.

3. ¬ŅEn qu√© incurre quien realiza o consiente que le realicen un aborto?

Quien consiente y deliberadamente practica un aborto o acepta que se lo practiquen o presta una colaboración indispensable a su realización incurre en una culpa moral y en una pena canónica, es decir comete un pecado y un delito.

4. ¬ŅEn qu√© consiste la culpa moral?

La culpa moral es un pecado grave contra el valor sagrado de la vida humana. El quinto Mandamiento ordena NO MATAR. Es un pecado excepcionalmente grave (mortal), porque la v√≠ctima es inocente e indefensa y su muerte es causada precisamente por quienes tienen una especial obligaci√≥n de velar por su vida. Adem√°s, hay que tener en cuenta que al ni√Īo abortado se le priva del Santo Bautismo.

5. ¬ŅQu√© es una pena can√≥nica?

La pena canónica es una sanción que la Iglesia impone a algunas acciones delictivas, que están tipificadas en el Código de Derecho Canónico, porque se trata de transgresiones externas, voluntarias y gravemente imputables de una ley que lleva aneja una pena.

6. ¬ŅCon qu√© pena castiga la Iglesia el aborto directamente provocado?

La Iglesia castiga el aborto directamente provocado con pena canónica de excomunión no sólo a la madre y al médico, sino a toda persona que sin su ayuda no se hubiera realizado este delito contra la vida humana. El canon 1398 del CIC dice: "Quien procura un aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae".

7. ¬ŅQu√© quiere decir incurrir en excomuni√≥n?

Quiere decir caer en una pena, por la que se excluye al sujeto de la comuni√≥n de los fieles y, en consecuencia, se le prohibe cualquier participaci√≥n ministerial en la celebraci√≥n de la Eucarist√≠a o en cualesquiera otras celebraciones de culto, celebrar los sacramentos o sacramentales y recibir los sacramentos; as√≠ como desempe√Īar oficios, ministerios y cargos eclesi√°sticos o realizar actos de r√©gimen.

8. ¬ŅQu√© quiere decir que una excomuni√≥n es latae sententiae?

Con esta expresión se quiere decir que el que incurre en ella queda excomulgado automáticamente, por el hecho mismo de haberse cometido el delito, sin necesidad de que ninguna autoridad de la Iglesia lo declare de manera expresa.

9. ¬ŅSignifica algo especial la frase, ¬ęsi √©ste -el aborto- se produce¬Ľ?

Sí. Quiere decir que, para que se produzca la pena de excomunión, el aborto debe consumarse, es decir, el hijo ha de morir como consecuencia del aborto. Si por cualquier circunstancia, el aborto no llega a consumarse, no se producirá la excomunión, aunque se dará el pecado.

10. Quien utiliza f√°rmacos o dispositivos intrauterinos que son abortivos, ¬Ņqueda excomulgado?

No, porque no consta que en cada caso, se haya producido un aborto, ya que no se sabe cuándo hubo fecundación y, por tanto, expulsión del embrión. Sin embargo, el uso de estos medios es siempre pecado grave, por la ocasión próxima de aborto y por el pecado contra la castidad.

11. En el caso del aborto, ¬Ņqui√©nes incurren en la pena de excomuni√≥n?

Si se dan las condiciones que configuran el delito de aborto, en este caso quedan excomulgados, además de la mujer que aborta voluntariamente, todos los que han prestado colaboración indispensable para que se cometa el aborto: quienes lo practican, quienes ayudan de modo que sin esa asistencia no se hubiera producido el aborto, quien aconseja y anima decisivamente a practicarlo y éste efectivamente se produce, etc. (por ejemplo: el médico anestesista, la enfermera, el que facilita el dinero, etc.).

12. ¬ŅSe justifica el aborto para salvar la vida de la madre?

Si la vida de la madre corre peligro, se debe hacer todo lo posible para salvarla. Igualmente, la vida de la criatura debe tratar de salvarse a toda costa. No es lícito matar directamente a uno para salvar al otro. Si, procurando salvar ambas vidas, accidentalmente, sin quererlo, se produce la muerte de una o de ambas, no hay delito; pero siempre se ha de procurar salvar las dos vidas, que valen igualmente ante Dios.

13. ¬ŅY no se puede provocar el aborto para evitar que nazca una criatura anormal?

S√≥lo Dios es due√Īo de la vida y el hombre no puede condenar a muerte a una criatura inocente por ser anormal o por el temor de que pueda ser anormal. Aunque la salud y la normalidad son perfecciones del hombre, sin embargo el hombre no vive para ser sano, no es √©ste el supremo valor. Personas enfermas, deformes, etc., pueden ser muy felices en esta vida y alcanzar un alto grado de santidad, de gloria, de felicidad en la vida futura. Adem√°s, muchas personas pueden prestar grandes servicios a Dios y a los hombres, aunque sean parcialmente incapaces y nadie puede prever con certeza c√≥mo habr√° de ser la vida de una criatura a√ļn no nacida.

14. ¬ŅQu√© raz√≥n de ser tiene que el aborto est√© condenado por una pena can√≥nica tan grave como es la excomuni√≥n?

La raz√≥n de ser de esta norma es proteger ‚Äďtambi√©n de esta manera, y no s√≥lo con la catequesis y la recta formaci√≥n de la conciencia‚Äď la vida del hijo desde el instante mismo de la concepci√≥n, porque la Iglesia se da cuenta de que la fr√°gil vida de los hijos en el seno materno depende decisivamente de la actitud de los m√°s cercanos, que son, adem√°s, quienes tienen m√°s directa y especial obligaci√≥n de protegerla: los padres, los m√©dicos, etc. Luego, cuando el ni√Īo nazca, estar√° adem√°s protegido de alguna manera por la sociedad misma.

La Iglesia ha entendido siempre que el aborto provocado es uno de los peores crímenes desde el punto de vista moral. El Concilio Vaticano II dice a este respecto:

"Dios, Se√Īor de la vida, ha confiado a los hombres la insigne misi√≥n de proteger la vida, que se ha de llevar a cabo de un modo digno del hombre. Por ello, la vida ya concebida ha de ser salvaguardada con extremados cuidados; el aborto y el infanticidio son cr√≠menes abominables".

As√≠ tambi√©n lo se√Īala claramente el Catecismo de la Iglesia Cat√≥lica:

"La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida (Ver Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción "Donum vitae" 1, 1).

"Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado (Jr 1, 5; Cf. Jb 10, 8-12; Sal 22, 10-11). Y mis huesos no se te ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra (Sal 139, 15).

"Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta ense√Īanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

"No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido (Didajé 2, 2; Bernabé, ep. 19, 5; Epístola a Diogneto 5, 5; Tertuliano apol. 9)".

15. Pero ya que en los √ļltimos a√Īos cada vez hay m√°s pa√≠ses y legislaciones que permiten el aborto, ¬Ņno habr√≠a sido un gesto de benevolencia de la Iglesia el haber mitigado las penas para los cat√≥licos que aborten?

La Iglesia pudo haber cambiado, en la √ļltima y profunda revisi√≥n del C√≥digo de Derecho Can√≥nico culminada en 1983, la pena de excomuni√≥n que pesa sobre los que procuran conscientemente un aborto, pero no lo hizo as√≠ precisamente porque en las √ļltimas d√©cadas se ha producido en todo el mundo una acusada relajaci√≥n de la sensibilidad de las personas y tambi√©n de muchos creyentes hacia este crimen. Y si bien esta mayor laxitud social, que ejerce una presi√≥n cierta sobre las conciencias, puede disminuir la gravedad del delito en algunos casos, una atenuaci√≥n de la pena habr√≠a suscitado, inevitablemente, la err√≥nea idea de que la Iglesia considera hoy el aborto provocado como menos grave que antes, cuando, evidentemente, no es as√≠.

La Iglesia, es Madre y Maestra; como Madre, es lenta para la ira y f√°cil para el perd√≥n, pero como Maestra no puede desvirtuar el dep√≥sito de la doctrina que ha recibido de Dios, y no puede decir que est√° bien lo que est√° mal, ni puede dar pie a que nadie suponga que act√ļa de esta manera.

16. ¬ŅPuede suceder que alguna persona consienta o colabore en un aborto y no incurra en excomuni√≥n?

Sí. Dado que en Derecho Canónico no existe delito si no hay pecado grave (mortal), hay circunstancias en las que no se incurre en esta pena, que requiere plena imputabilidad.

Por ejemplo, no quedan excomulgados los que procuran un aborto si ignoran que se castiga con la excomuni√≥n; los que no tengan conciencia de que abortar voluntariamente es pecado mortal; los que han intervenido en un aborto forzados con violencia irresistible contra su voluntad o por miedo grave; los menores de diecis√©is (16) a√Īos de edad; en general, los que han obrado sin plena advertencia y pleno consentimiento.

El canon 1323 del Código de Derecho Canónico dice al respecto:

¬ęNo queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringi√≥ una ley o precepto:

1.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† a√ļn no hab√≠a cumplido diecis√©is a√Īos;

2.                  ignoraba sin culpa que estaba infringiendo una ley o precepto; y a la ignorancia se equiparan la inadvertencia y el error;

3.                  obró por violencia, o por caso fortuito que no pudo preverse o que, una vez previsto no pudo evitar;

4.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† actu√≥ coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera s√≥lo relativamente, o por necesidad o para evitar un grave perjuicio, a no ser que el acto fuera intr√≠nsecamente malo o redundase en da√Īo de las almas;

5.                  actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, guardando la debida moderación;

6.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† carec√≠a de uso de raz√≥n, sin perjuicio de lo que se prescribe en los cc. 1324 ¬ß 1,2¬į y 1325;

7.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† juzg√≥ sin culpa que concurr√≠a alguna de las circunstancias indicadas en los nn. 4¬į √≥ 5¬į.

17. ¬ŅNo es la doctrina cat√≥lica sobre el aborto una dura doctrina, que muy pocos podr√°n seguir?

Casi con estas mismas palabras replicaron los contempor√°neos de Jes√ļs cuando oyeron su predicaci√≥n (ver Jn 6,60). Y el mismo Se√Īor Jes√ļs nos dijo que hay que seguir el camino estrecho para llegar al Reino de los Cielos (ver Mt 7,13). Seguir a Cristo en su Iglesia no es f√°cil, pero con la Gracia de Dios se allana el camino y se superan las dificultades, por grandes que parezcan. Tambi√©n nos dijo el Se√Īor que fu√©ramos a √Čl con confianza y √Čl nos aliviar√≠a de nuestras angustias (ver Mt 11,28).

La doctrina cat√≥lica sobre el aborto no proviene de la voluntad de la autoridad eclesi√°stica, sino que est√° fundamentada en lo m√°s profundo de la naturaleza de las cosas querida por Dios, que se expresa en la Ley que √Čl nos ha dado a conocer, y que la Iglesia tiene la misi√≥n de transmitir: nunca ser√° l√≠cito eliminar la vida de un ser humano inocente e indefenso. Pero la Iglesia cumple tambi√©n con su deber siendo el √°mbito en que los cristianos pueden fortalecer mejor su fe y ser ayudados y estimulados a vivir m√°s intensamente su vida cristiana.

18. Quien ha incurrido en pecado de aborto, ¬Ņc√≥mo ha de proceder para la absoluci√≥n de la excomuni√≥n y del pecado?

Si un católico se encuentra en esta situación, debe acudir al Obispo o a los sacerdotes facultados para remitir esta pena.

En la Arquidiócesis de Lima, además del Obispo, están facultados para absolver la excomunión:

·                     El Vicario General.

·                     El Canónigo Penitenciario.

·                     Los Vicarios Episcopales en el ámbito de su territorio.

·                     Los Párrocos en su parroquia.

·                     Los sacerdotes que por razón de su pertenencia a su Instituto de Vida Consagrada tienen el privilegio concedido y no revocado.

·                     Los confesores nombrados por el Obispo diocesano para la Basílica Catedral de Lima, el Santuario de las Nazarenas (Centro de Lima) y la Parroquia de San Pedro (Centro de Lima).

·                     Y, aquellos otros sacerdotes que habiendo solicitado la facultad, el Obispo se la haya concedido.

Cualquier otro sacerdote con licencias ministeriales en la Arquidiócesis de Lima que por razón de su ministerio pastoral necesitase contar con esta facultad deberá pedirla por escrito a la Curia Arzobispal, fundamentando su pedido. El Obispo diocesano después de evaluar el pedido verá la conveniencia o no de otorgar esta facultad, y si lo viese conveniente la dará por escrito.

19. ¬ŅQu√© debe tener en cuenta el sacerdote cu√°ndo un fiel ignora las normas penales respecto al aborto?

Siempre que se trate de un fiel con mayor√≠a de edad penal (a partir de los 16 a√Īos) hay que tener en cuenta lo siguiente:

a.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Si se trata de una ignorancia inculpable de la infracci√≥n de la norma sustantiva (que impone o proh√≠be una conducta) descrita en el can. 1323, 2¬į ("ignoraba sin culpa que estaba infringiendo una ley o precepto; y a la ignorancia se equiparan la inadvertencia y el error"), hay que recordar que el fiel no queda sujeto a ninguna pena. En este caso cualquier sacerdote con las debidas licencias puede absolver el pecado. Ser√≠a culpable, y por tanto no operar√≠a como eximente, la ignorancia que fuese plenamente voluntaria, es decir, mantenida de prop√≥sito para no verse en la obligaci√≥n de cumplir con lo que la norma prescribe, o incluso buscando en ello excusa para poder actuar impunemente (ignorancia afectada).

b.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Si se trata de una ignorancia inculpable de la norma penal descrita en el can. 1324, 9¬į, es decir, de la ley o precepto que establecen una pena para quien la infrinja, hay que tener en cuenta que en esta circunstancia se "debe atenuar la pena establecida en la ley o en el precepto, o emplear una penitencia en su lugar, cuando el delito ha sido cometido".

En este caso cualquier sacerdote con las debidas licencias puede absolver el pecado e imponer una penitencia seg√ļn cada caso. Hay que subrayar que el fiel en esta circunstancia no cae en la pena autom√°tica de excomuni√≥n, ya que si bien existe de su parte voluntad de infringir la ley, no existe voluntad de afrontar la culpa, puesto que la desconoc√≠a. Es bueno precisar que ser√≠a atenuante que alguien desconociera que el aborto est√° castigado con una pena; pero no el que, conoci√©ndolo, lo que ignorase es que se trata de una excomuni√≥n.

20. ¬ŅC√≥mo debe actuar el confesor cuando a un penitente, que conociendo las normas penales sobre el aborto, le resultase duro permanecer en estado de pecado grave?

Si al penitente le resultase duro permanecer en estado de pecado grave el tiempo necesario para que el Superior competente o un sacerdote facultado lo absuelva, puede el confesor perdonar, en el fuero interno sacramental, las censuras de excomunión o entredicho, latae sententiae no declaradas.

Ahora bien, "al conceder la remisi√≥n, el confesor ha de imponer al penitente la obligaci√≥n de recurrir en el plazo de un mes, bajo pena de reincidencia, al Superior competente o a un sacerdote que tenga esa facultad, y de atenerse a sus mandatos; entretanto, imponga una penitencia conveniente y, en la medida que esto urja, la reparaci√≥n del esc√°ndalo y del da√Īo; el recurso puede hacerse tambi√©n por medio del confesor, sin indicar el nombre del penitente.

"Tienen el mismo deber de recurrir, despu√©s de haberse restablecido de su enfermedad, quienes, seg√ļn el c. 976, fueron absueltos de una censura impuesta o declarada o reservada a la Sede Apost√≥lica" .

21. En peligro de muerte, ¬Ņpuede todo sacerdote absolver v√°lida y l√≠citamente de cualesquiera censuras y pecados?

"Todo sacerdote, aun desprovisto de facultad para confesar, absuelve válidamente a cualquier penitente que se encuentre en peligro de muerte; y absuelve lícitamente de toda censura y pecado, aunque se encuentre presente un sacerdote aprobado".

22. El sacerdote facultado para perdonar el pecado y levantar la excomuni√≥n del aborto, ¬Ņc√≥mo habr√° de hacerlo?

El confesor facultado, puede antes de absolver los pecados, absolver de la censura con la fórmula siguiente:

"En virtud del poder que se me ha concedido, yo te absuelvo del vínculo de excomunión. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo".

Dentro de la confesión bastaría con poner la intención de absolver la censura.

23. ¬ŅQu√© causa un delito de aborto en los miembros de un instituto de vida consagrada, de un instituto secular o de una sociedad de vida apost√≥lica; o en los que aspiran a recibir √≥rdenes o ya han sido ordenados?

Para los miembros de un instituto de vida consagrada, de un instituto secular o de una sociedad de vida apostólica, la comisión de un delito de aborto es causa de expulsión.

Para los que aspiran a recibir órdenes o ya han sido ordenados, es causa de irregularidad para recibirlas o para ejercer las mismas.

24. ¬ŅQu√© debe tener en cuenta el confesor en el caso de las irregularidades?

Debe tener en cuenta que para poder absolver la irregularidad habrá de presentarse un recurso. El recurso lo puede presentar el penitente por sí mismo, o por medio del confesor.

Si lo presenta el confesor, el recurso no debe indicar el nombre del penitente sino uno ficticio. El recurso debe dirigirse al Emmo. y Rvdmo. Se√Īor Cardenal Penitenciario Mayor.- Piazza della Cancelleria, 1.- 00186 Roma; y deber√° ser enviado a trav√©s de la Nunciatura Apost√≥lica en el Per√ļ.

25. ¬ŅCu√°l es la f√≥rmula de dispensa de irregularidad?

Una vez obtenida la dispensa de la Sagrada Penitenciaría, el confesor, bien dentro de la confesión y una vez dada la absolución o bien fuera del sacramento de la penitencia, emplea la siguiente fórmula:

"En virtud del poder que se me ha concedido, yo te dispenso de la irregularidad en que has incurrido. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo".

26. ¬ŅCu√°l debe ser la actitud que el p√°rroco debe tomar con respecto a la Sagrada Comuni√≥n de aquellas personas que llam√°ndose "cat√≥licas" p√ļblicamente manifiestan su posici√≥n a favor del aborto?

Por todo lo antes mencionado, las personas católicas que asuman esta posición están cometiendo una grave falta que consiste en abogar porque se cometa un crimen.

No importa que la persona diga que "personalmente no cree en el aborto y que solamente defiende el derecho de cada mujer a practicarlo".

El p√°rroco que tenga alg√ļn feligr√©s que se halle en esa condici√≥n, antes de negarle la Sagrada Comuni√≥n p√ļblicamente, deber√° hablar con √©l o ella en privado e indicarle que de no retractarse de su posici√≥n se ver√° obligado a negarle la Eucarist√≠a p√ļblicamente. Si permanece contumaz, deber√° neg√°rsela p√ļblicamente, suponiendo, naturalmente, que √©l o ella la pida.

27. ¬ŅTienen los cat√≥licos, adem√°s de la obligaci√≥n grave de no colaborar en ning√ļn aborto provocado, otras obligaciones en esta materia?

Todos los cat√≥licos est√°n llamados a una vida plena, es decir, a la santidad, y a contribuir activamente a la extensi√≥n del Reino de Dios en la tierra llevando el Evangelio hasta el √ļltimo rinc√≥n del mundo. Si todo miembro responsable de una sociedad que se proclama civilizada tiene el deber de defender la vida y la dignidad humana, por muchas m√°s razones los cat√≥licos hemos de asumir esta tarea.

28. ¬ŅC√≥mo se puede hacer esto, en el caso del aborto?

El lograr que en una sociedad se respete el derecho a la vida es responsabilidad de todos en su actividad cotidiana, pues todos, con el ejemplo de su conducta, sus palabras, sus escritos, sus opiniones, su voto, la educación de sus hijos, etc., influyen en lo que se piensa, en cómo se vive y en lo que se legisla.

Ciertamente un papel importante corresponde a políticos, educadores y responsables de medios de comunicación social por la repercusión que sus palabras o sus acciones tienen en la colectividad; pero ellos, al tiempo que influyen en la sociedad, son influidos a su vez también por ella.

29. ¬ŅQu√© puede hacer para influir en esta materia un cristiano com√ļn y corriente, un ciudadano normal que ni sale en la televisi√≥n, ni habla desde una c√°tedra o una tribuna p√ļblica?

Lo primero que cada uno puede y debe hacer para afirmar la vida es vivir con la conciencia de su dignidad. S√≥lo afirmaremos la vida de otros si nosotros percibimos la nuestra en toda su grandeza y si nuestra conducta es coherente con nuestra fe. El ejemplo del Se√Īor Jes√ļs, tomando en serio a cada una de las personas que se encontraba, debe servirnos para que todos los que se crucen en nuestra vida se sientan valorados y tenidos en cuenta como seres √ļnicos y amados.

Una afirmación así de la vida personal en nuestras experiencias cotidianas hará posible que surja, naturalmente, la estima por todos y cada uno de los seres humanos, también los concebidos y no nacidos.

Pero junto a esta actitud general, caben muchas maneras concretas de trabajar específicamente a favor de la vida:

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Rogando al Se√Īor por los legisladores y los dirigentes sociales en general, para que sepan comprender que los hijos concebidos y no nacidos son los m√°s inocentes y los m√°s indefensos miembros de nuestra sociedad, y que, como repetidamente ha dicho el Santo Padre Juan Pablo II, nunca se puede legitimar la muerte de un inocente.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† No despreciando el valor moral del dolor y del sacrificio, cuyo rechazo lleva a justificar cualquier intento de acabar con lo que se cree que son sus causas, incluidos los ancianos o enfermos in√ļtiles, los deficientes que son una carga o los nuevos hijos que pueden complicar la vida o disminuir el bienestar de la familia.

·                     Acogiendo y ayudando, también económicamente, a quienes, por razón de su maternidad, se encuentran en situaciones difíciles.

·                     Recibiendo con alegría, por duro que pueda ser, el nuevo hijo enfermo o deficiente que llegue a la familia, como una bendición de Dios. Es ejemplar el testimonio de numerosos padres cristianos en este sentido.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Reaccionando positivamente ante escritos p√ļblicos o programas audiovisuales que defiendan la vida humana, y cr√≠ticamente ante los que la ataquen.

·                     Informando a quienes nos rodean, con caridad, pero con firmeza y claridad, de la realidad del hijo no nacido y de la importancia de defender su derecho a vivir.

¬∑¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Los m√©dicos, en especial los ginec√≥logos, y otros profesionales sanitarios, empleando los medios t√©cnicos que permiten que una madre vea en una ecograf√≠a, con sus propios ojos, al hijo en sus entra√Īas, movi√©ndose, nadando, chup√°ndose el dedo. Se ha dicho que si el vientre de las madres fuera transparente, muchos ver√≠an la cuesti√≥n del aborto provocado de otra manera.

Son sólo algunos ejemplos que pueden dar idea del enorme campo que un cristiano tiene ante sí en relación con este gravísimo problema.

 

- Extraídas del informe El delito de aborto: Dimensión jurídica y moral de esta acción ilícita. De la archidiócesis de Lima

 

 

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