Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +

estás en: Adopción Espiritual :: Textos clave

Nick: Pass:

 

versión imprimible o para lectores de baja capacidad visual

en esta categoría y grupo:
La misión de la familia
El matrimonio: obra de Dios
El sacramento del Matrimonio en el Catecismo de la Iglesia Católica
Hombre y Mujer
Dios y el matrimonio
Se demuestra que niños crecen mejor con padres casados
Si perdemos la familia perdemos el plan de Dios para nuestras vidas
Familia: “La escuela de Bellas Artes más importante”, dice Arzobispo
¿"Pierdes el tiempo" junto a tus hijos?
Cómo mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar
Hacer familia
La Prioridad más importante: ¿Quedarse en casa?
Jim Bob y Michelle Duggar están esperando su hijo número 19
¿8 cesáreas u 8 personas? Mis 8 hijos
La familia fecunda, un pequeño mundo
Discurso
Es preciso defender los derechos de la familia
Los cinco edificios que construye cada familia, según el papa Francisco

 

Otras categorías:
25 de marzo
Adopcion espiritual en el mundo
Adopción espiritual: antecedentes
Anticonceptivos
Asociaciones pro vida
Bioética
Con humor y con amor
Cultura de la vida
Documentos
Educación
Iniciativas
La acción provida
La oración provida
La voz del Papa
Libros
Motivos para adoptar
Nosotros
Oración
Otros
persecuciones
Poemas
Preguntas y respuestas
Recursos Provida
Relativismo
SPA
Testimonios
Vigilias
¿Por qué luchar contra el aborto?

 

Añadir un comentario

 

Buscar

ingresa una palabra o frase

Buscar en:

marcar/quitar las categorías

Adopción Espiritual:

Textos clave

Oraciones

¡Urgente!

Presentación

Testimonios de adopción espiritual

Está sucediendo:

Noticias

Calendario

Extras:

 

dentro de los textos

en títulos

en resúmenes

La familia fecunda, un pequeño mundo

autor: Estrellita

categoría: Familia

Abierto a todos los lectores

La experiencia demuestra que, habitualmente, la vitalidad y la unidad de una familia están en natural relación

 


Cuando la prole es numerosa, los hijos ven al padre y a la madre como dirigentes de una colectividad humana ponderable, tanto por el número de los que la componen como –normalmente– por los apreciables valores religiosos, morales, culturales y materiales inherentes a la célula familiar, lo que cerca a la autoridad paterna y materna con una aureola de prestigio; y, al ser los padres de algún modo un bien común de todos los hijos, es normal que ninguno de ellos pretenda absorber todas sus atenciones y afecto, instrumentalizándolos para su mero bien individual. En las familias numerosas, los celos entre hermanos encuentran un terreno poco propicio, mientras que, por el contrario, pueden nacer fácilmente en las familias con pocos hijos.

 

En estas últimas se establece también, en no raras ocasiones, una tensión padres-hijos a consecuencia de la cual uno de los lados tiende a vencer al otro y a tiranizarlo. Los padres, por ejemplo, pueden abusar de su autoridad evitando la convivencia hogareña para emplear todo su tiempo disponible en las distracciones de la vida mundana, dejando a sus hijos relegados a los cuidados mercenarios de baby-sitters o dispersos en el caos de tantas guarderías turbulentas y vacías de legítima sensibilidad afectiva. También pueden tiranizarlos —es imposible no hacer mención a ello— mediante las diversas formas de violencia familiar, tan crueles y tan frecuentes en nuestra sociedad descristianizada.

 

A medida que la familia es más numerosa se va haciendo más difícil que cualquiera de esas tiranías domésticas se establezca. Los hijos perciben mejor cuánto pesan a los padres, tienden a estarles agradecidos, y a ayudarles con reverencia, a su momento, en el gobierno de los asuntos familiares.

 

A su vez, el considerable número de hijos da al ambiente doméstico una animación, una jovialidad efervescente, una originalidad incesantemente creativa en lo tocante a los modos de ser, de actuar, de sentir y de analizar la realidad cotidiana de dentro y de fuera de casa, que hacen de la convivencia familiar una escuela de sabiduría y experiencia, hecha toda ella de la tradición comunicada solícitamente por los padres, y de la prudente y gradual renovación añadida respetuosa y cautamente a ella por los hijos. La familia se constituye así en un pequeño mundo, al mismo tiempo abierto y cerrado a la influencia del mundo exterior, cuya cohesión proviene de todos los factores arriba mencionados y reposa principalmente en la formación religiosa y moral dada por los padres en consonancia con el párroco, así como en la convergencia armónica entre las varias herencias físicas y morales que han contribuido a modelar las personalidades de los hijos a través de sus progenitores.

 

Las familias, pequeños mundos que conviven entre sí de modo análogo a las naciones y los Estado

 

Ese pequeño mundo se diferencia de otros pequeños mundos análogos –es decir, de las demás familias– por notas características que recuerdan a escala menor las diferencias entre las regiones de un mismo país o entre los diversos países de una misma área de civilización.

 

 

 

La familia así constituida tiene habitualmente una especie de temperamento común, apetencias, tendencias y aversiones comunes, modos comunes de convivir, de reposar, de trabajar, de resolver problemas, de enfrentar adversidades y sacar provecho de circunstancias favorables. En todos esos campos, las familias numerosas cuentan con máximas de pensamiento y modo de proceder, corroboradas por el ejemplo de lo que hicieron antepasados, no raras veces mitificados por la nostalgia y por el paso del tiempo.

 

La familia y el mundo de las actividades profesionales o públicas — Linajes y profesiones

 

Ahora bien, sucede que esa grande e incomparable escuela de continuidad incesantemente enriquecida por la elaboración de nuevos aspectos modelados según una tradición admirada, respetada y querida por todos los miembros de la familia, influye mucho en la elección que los individuos hacen de sus actividades profesionales, o de las responsabilidades que quieran ejercer a favor del en común. De ahí se sigue que haya con frecuencia linajes de profesionales provenientes del mismo tronco familiar, por donde la influencia de la familia penetra en el ámbito profesional.

 

Es cierto que en el consorcio así formado entre actividad profesional o pública por un lado, y familia por otro, también la primera ejerce su influencia sobre la segunda. Se establece así una simbiosis natural y altamente deseable;pero sobre todo conviene destacar que en la mayoría de las ocasiones el propio curso natural de las cosas conduce a que la influencia de la familia sobre las actividades extrínsecas a ella sea mayor que la de dichas actividades sobre ella.

 

En otras palabras, cuando la familia es auténticamente católica y cuenta no sólo con su natural y espontánea fuerza de cohesión, sino también con la sobrenatural influencia de la mutua caridad que proviene de la Gracia, la organización familiar alcanza las condiciones óptimas para marcar con su presencia todos o casi todos los cuerpos intermedios entre el individuo y el Estado y, por fin, también al propio Estado.

 

 

 

Fuente: http://www.accionfamilia.org 

 

 

enviar por mail (¡también a tu propia casilla!)

 

Añadir un comentario

 

título:

 

autor:

(54.80.10.--- )  

 

 

Adopción Espiritual

programación y diseño: Estudio Quijote